Comunidad

Con la emoción de haber compartido gran parte de la vida junto a la congregación pido al altísimo y al venerable Padre Usera, que estas palabras crucen Océanos y lleguen a todos los continentes donde esta viviente esta amada Congregación, para hoy decirles gracias y felicidades por su noble entrega.Con palabras es difícil expresar la alegría y agradecimiento que siento al estar a vuestro lado, celebrando este 150 aniversario de fundación. Cerrando los ojos, y volviendo la mirada a tantísimos años atrás, nos encontramos con este personaje ilustre, elegido por el Señor para “extender su reino por dilatados horizontes” el V. Padre Usera, y entre estos horizontes nos encontramos en Santiago, capital de un país lejano, pero ha tenido el privilegio de contar con la presencia de las Hermanas del Amor de dios, cumpliendo con el llamado que con generosidad acogieron, para entregar sus vidas en la extensión del Amor de Dios.

Son ustedes bendecidas y reconocidas por el cielo. Al cumplir estos 150 años de vida, tienen el orgullo de tener dos figuras venerables, consideradas por la iglesia que son: el Venerable Padre Usera y la Venerable Hermana Roció. Ellos son un símbolo bendito mostrado a estas generaciones, como respuesta al deseo del Señor que se puede alcanzar una vida de perfección al grabar en el corazón acciones nobles.Con cariño, al mostrar estas páginas de la vida que día a día recorrimos en esta casa entregada a la formación religiosa, moral y cultural, ubicada en la capital de esta extrema faja de tierra, nuestra “Escuela Amor de Dios N°281”, le deseo a la entrañable congregación, que el cielo les envié gracias especiales que inunden vuestras vidas para que con fe, entusiasmo y santa alegría, continúen esparciendo semillas de amor en los corazones que el Señor les ponga en sus caminos.

Nuestra 

misión

en la Iglesia

La Hermana del Amor de Dios lleva dentro un corazón misionero, heredado de su fundador. El desafío del envío misionero es la perla preciosa que sigue alargando su vida más allá de sí misma y, al mismo tiempo, prolongación del testimonio evangélico de Jerónimo Usera. Desde los orígenes, la Congregación tiene como opción permanente de evangelización la educación y promoción integral de la persona con el talante peculiar heredado de su fundador: la pedagogía del amor, sabiendo que la primera acción apostólica es ser testigos del amor en unidad con la vida real de la comunidad religiosa.La Congregación vive intensamente la necesidad de Evangelio, cultura y humanización como llamada permanente. Realiza su carisma y misión como fuerza dinámica –inserta en la inseguridad y el cambio– en fidelidad a los signos de los tiempos; lo testimonia en el servicio a las personas, integradas en la Iglesia local, con atención preferente a los pobres, a los pequeños y a los que sufren. Sus actividades apostólicas, sometidas siempre a la llamada de Dios, a través de las necesidades de los hombres.

Familia "Amor de Dios" Jerónimo sigue convocando. Hoy como ayer son muchos los seglares que desean seguir sus huellas y vivir con las Hermanas su mensaje y carisma. La Familia “Amor de Dios” es la que impulsa a construir un mundo de hermanos en el que las relaciones interpersonales se expresan en gestos sencillos de ternura, cercanía, acogida, respeto, confianza, comprensión, misericordia; y se vive la solidaridad como el camino de encuentro entre los pueblos.Junto a la Congregación ha surgido el Movimiento Seglar “Amor de Dios” formado por Asociaciones “Padre Usera”, Voluntariado “Amor de Dios” y Comunidades Seglares “Amor de Dios”, extendido en varios países y animado desde la Congregación. En línea con la Exhortación apostólica de Juan Pablo II sobre los laicos en la Iglesia, se pretende que estos grupos están llamados a ser “corrientes vivas de participación y de solidaridad para crear unas condiciones más justas y más fraternas en la sociedad” (ChFL 30). El mismo Papa , en la Exhortación Apostólica sobre la vida consagrada, afirma: “No es raro que la participación de los laicos lleve a descubrir inesperadas y fecundas implicaciones de algunos aspectos del carisma, suscitando una interpretación más espiritual, e impulsando a encontrar válidas indicaciones para nuevos dinamismos apostólicos” (VC 55b)

Sor Rocío Rodríguez Xuárez de la Guardia, religiosa del Amor de Dios, nació en Colmenar (Málaga) en 1923. De familia cristiana, pertenecía a la Alianza en Jesús por María y, acabados los estudios y cumplidos los 21 años ingresó en la congregación de las Religiosas del Amor de Dios, cambiando su nombre de bautismo por el de Sor María del Rocío de Jesús Crucificado.

Fue servicial, cercana a todos y humilde; el amor a Jesús Eucaristía y a la Virgen María caracterizó su vida de seguidora de Jesús. Profesó el 19 de julio de 1947, día que consideraba el más feliz de su vida: “conservo un grato recuerdo de él. Se lo he dado todo a Él. Le he dicho que Sí a todo y quiero seguir diciéndoselo siempre y decírselo sonriendo”.

Los últimos años de su vida los pasó en Roma. Por su enfermedad, sabía lo que le esperaba: “no tengo miedo a la muerte, el cielo me lo regalarán porque yo no soy capaz de ganármelo aunque viva hasta el fin del mundo”. Murió la madrugada del 30 de marzo de 1956, Viernes Santo. Sus restos se trasladaron en 2001 a Toro, donde reposan desde el año 2004 en la capilla de la Casa Fundacional del Amor de Dios.

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